lunes, 28 de mayo de 2012

EL AMOR DEL CATEQUISTA ,SU MOTOR/ PARTE 12


Antes de "Ser Catequista" soy Persona: Tengo sentimientos, problemas, nece­sidades económicas, sociales, escolares, culturales, psicológicas - humanas. El Catequista ante todo es un ser humano en proceso de madurez, es un hom­bre o mujer que tiene la experiencia de gozar y de sufrir los acontecimientos que la vida le va presentando.
El Catequista no nace, se hace*. Es ante todo, una persona humana capaz de entrar en relación, en diálogo personal con aquéllos a los que va a llevar el mensaje, es capaz de “miradas con amor”, porque el autor de la vida se los ha entregado para que los ayude a madurar en la fe.
Tal vez alguien nos invitó o el testimonio de otro catequista nos atrajo; quizá la necesidad de servir en la Iglesia encontrando un terreno atractivo en la cate­quesis; como quiera que haya sido no fue casualidad, Dios se vale de muchas circunstancias para manifestar su voluntad. Pero más allá de las circunstancias inmediatas hay siempre una iniciativa de Dios.
"Ustedes no me eligieron a mí; he sido Yo quien los eligió a ustedes" (Jn 15, 16).
[Agrego que, de una u otra manera el catequista que ejerce con verdadera vocación, no se hace* como está más arriba. Porque a continuación dice  que debe tener miradas con amor. Y el Amor nace de Dios y se expresa a través de sus hijos, hacia los demás desde su vocación.
Que el autor de la vida los ha entregado para que los ayude con esa capacidad de Amar que le fue donado,  desde ahí se encuentra  como dice que siempre hay una iniciativa de Dios, Y es porque Dios los ha elegido (Juan 15,16)
Cuando después de estudiar la Palabra de Dios, y sentimos ese gran deseo de compartir con otros nuestros conocimientos recibidos de Dios, y buscamos como hacerlo, y encontramos el medio que es la catequesis, cada uno lo encuentra de diferentes maneras pero es Dios quien pone los medios en nuestro camino.
Es cuando el deseo en nosotros por comunicar su Palabra, y el llamado de Dios, se hacen uno. Como está más abajo, También se hace Uno la invitación de Dios, y nuestra respuesta de aceptación.   Más abajo también dice, que la vocación tiene su raíz en el bautismo, observamos que el auténtico catequista es aquél en quien ha nacido ese gran Amor de Transmitir el Amor de Dios, a los demás.
El Catequista que aceptó serlo por el amor a Dios, y a la sociedad, no tendrá impedimentos para cumplir a cabalidad, su vocación, nada le será tan difícil, porque todo lo que hace y deberá hacer, lo cumple por Amor, y el que por Amor proyecta realizar más actividades,  todo lo saldrá bien y realizará grandes emprendimientos (como así lo dijo San Agustín)

Los sentimientos, problemas y o necesidades que se les presenta en el mundo como cosa del mundo, no serán obstáculos para cumplir su misión, porque algo más fuerte lo estará impulsando a seguir de pie, el Amor de Dios, a quien ya se ha entregado para ser su instrumento de paz, de amor, de servicio, pero aún así porque vivimos en el mundo, podrá igualmente participar de las cosas naturales del mundo, como familia, deportes, entretenimientos y otras actividades,  Y todas las cosas que son del mundo además los cumplirá mejor aún, siendo catequista.]  (Entre corchete,[ ]= Nota de Juan C.)

                                        Escuchar SOLDADO SOY DE JESUS
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 La invitación es de Dios, la respuesta es de cada uno de nosotros. Dios nos buscó y nosotros nos dejamos encontrar.
La vocación específica del catequista, tiene su raíz en la vocación común del pueblo de Dios llamado a trabajar al servicio del designio Salvador del Padre:
Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento ple­no de la verdad"
(1 Tim 2,4).

Por consiguiente, nuestra vocación de Catequis­ta brota de nuestro bautismo, ya que por él, somos parte del pueblo de Dios. La responsabilidad de evangelizar corresponde a todo cristiano, según la ca­pacidad de cada uno, en la acción catequizadora de la Iglesia.
El catequista es un cristiano elegido, formado, enviado por Dios a través de la comunidad, llamado al cambio, a la conversión interior y al compromiso con el mundo para la liberación del pueblo y de sus hermanos.

La Iglesia necesita hoy catequistas con un rostro nuevo, en tres dimensiones:
1.     Amor grande a Jesucristo
2.     Amor grande a sí mismo y a los demás
3.     Amor grande a la catequesis

Características del Catequista
El Catequista es una Persona Madura
El Catequista es un Pedagogo
El Catequista es una Persona de Equipo

Cualidades
-  Una madurez que le permita relacionarse sanamente consigo mismo, con los otros y con el mundo
-  Autoestima
-  Espíritu de responsabilidad y constancia Ser sensible y estar ubicado en la realidad
-  Hombres y mujeres que compartan la vida de su pueblo
-  Que vivan una espiritualidad centrada en una experiencia personal con el Dios de Jesucristo
Que pase el catequista de:

Los contenidos …          al catequista de la relación
      de la doctrina …     al catequista de la experiencia
      de la profesión …    al catequista del Evangelio

-Que sean testigos
-Que sepan descubrir a Dios en los acontecimientos En constante formación y actualización
-Sepan responder fielmente a su tarea de maestro y educador de la fe Atentos a la voz de sus pastores

El catequista de hoy y del mañana tiene un gran desafío que no puede olvidar: Ser portador de esperanza.
Estamos llamados a realizar una tarea muy importante: Ayudamos a nosotros mismos  y a los otros, a alcanzar la plenitud de la madurez en Cristo (Ef 4, 13) Ese es el fin de la catequesis.


1. Analiza: "En tu Ser Catequista", ¿a cuál de los siguientes elementos le has dado más importancia?:
 - Espiritual
 - Formación humana
 - Formación Doctrinal
 - Vivencia de actitudes auténticas cristianas
 - La Misión

2.  ¿Cuál sería el perfil del catequista que se necesita formar hoy?

(Fuente: Curso de Formación para Catequistas, Nivel inicial.
 Comisión de Catequesis, Arquidiócesis de México)

1 comentario:

  1. Hermoso lo que dice, realmente es lo que sentimos.... Bendiciones

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